MANUEL BELGRANO (BUENOS AIRES, 1770-1820) Y MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES (SALTA, 1785 – 1821)

Estos próceres, quienes hoy las efemérides aproximan por la fecha de su muerte, -junio de 1820 y junio de 1821 respectivamente – tenían caracteres y orígenes opuestos, y sólo las circunstancias los llevaron a una convergencia donde la historia los ve como parte de proceso coherente en beneficio de la libertad nacional. Habían nacido en puntos opuestos del entonces territorio y los diferenciaba la edad, su formación y vocaciones. Belgrano estudió en España y fue abogado y funcionario, y, como tal, designado capitán de las milicias urbanas en la época virreinal, ya en 1797, y le cupo combatir en las invasiones inglesas de 1806 y 1807. Güemes, de temprana vocación militar, participó como cadete en las invasiones, encabezando un ataque a caballo contra una embarcación enemiga varada por la bajante del río, lo que le valió prestigio, en el inicio mismo de su carrera y ser designado subteniente, a los 21 años. En cambio, Belgrano, se  vió involucrado en asumir progresivamente funciones militares elevadas, impulsado por su temprana adhesión a la causa de la independencia y su prestigio como hombre de pensamiento y acción en las gestiones de gobierno. Asi fue que, designado Belgrano al frente del ejército del norte, el 27 de febrero de 1812, dispuso  por su propia decisión e iniciativa, el uso de bandera propia para sus tropas,dando origen a nuestra enseña nacional. En lo referido a su  trato con Guemes, no tuvo un buen comienzo, pues, según narra la  profesora Irene Romero, integrante del Instituto de Investigación “Manuel Belgrano” de la Universidad Católica de Salta,  “la primera relación entre ambos no fue de amistad ni de una buena convivencia”, dado que, en los albores de la Batalla de Tucumán, Belgrano recibe una denuncia de un alcalde de Santiago del Estero, lo que provoca que disponga que Güemes parta hacia Buenos Aíres,lo  que este acata sin saber bien el porqué de esta denuncia y por ello no participa de la acción de Tucumán ni de Salta”.

No obstante, esto luego  se superó por mediación del general San Martín, quien conocíó a Güemes hacia 1813,y puso cuidado en su educación militar superior. Si bien Belgrano venció en Tucumán y Salta, luego, desgastado por ulteriores derrotas,  es relevado en 1814, y las tropas quedan al mando de José de San Martín, quien ya tiene decidido emprender el plan continental. “Con San Martín, Güemes vuelve a Salta, mientras que Belgrano parte hacia Buenos Aires y en 1816 vuelve a hacerse cargo de Ejército.; en 1817 se fortalece la relación en el encuentro entre Belgrano y Güemes.Esto ocurre en las riberas del río Pasaje, posiblemente se pudieron encontrar en  la casa de Yatasto o Algarrobo”..Ya entonces  Belgrano había modificado su opinión,, ante  “las notables acciones de Güemes, quien desde 1815 era gobernador de Salta, mudó su opinión sobre él, buscando  una conciliación y desde entonces se volverán grandes amigos”.

Un registro de esa buena relación quedó sentado en las cartas que ambos próceres intercambiaron. “En todo momento, Belgrano le dice a Güemes que valora su accionar, lo llama constantemente “mi amigo”, hablan de una buenas amistad aún en la desgracia, en épocas que el Ejército no tenía cómo sostenerse”, indicó.

Además subrayó que en el contenido epistolar “se evidencia que Belgrano busca colaborar permanentemente con Güemes, más en el año 1817, que es esencial, pues  los realistas van a invadir Salta y Jujuy, poniendo en riesgo al Congreso de Tucumán que parte a Buenos Aires, (además) el ejército no tiene dinero y esta situación de infortunio que deben soportar hace que se sientan compenetrados uno con el otro, que colaboren entre ambos”.

Estando San Martín a cargo de la reorganización del Ejército del Norte, luego Ejército de observación, San Martín marchó a Tucumán con la primera fracción y Güemes con la última, pero Atilio Cornejo, en su libro “San Martín y Salta”, expresa que viajaron juntos. Güemes era el único oficial de su ejército que conocía la zona donde operaría el Ejército del Norte .

A los pocos días de hacerse cargo San Martín y ante la necesidad de concentrar todo su ejército en Tucumán, particularmente la vanguardia del mismo, la cual contaba con elementos valiosos como dos Escuadrones de Granaderos a caballo y oficiales de prestigio como el Coronel Dorrego, consultó a éste si era factible dicho repliegue y su reemplazo por milicias y partidas de gauchos, y de resultas de su respuesta San Martín decide replegar todas las fuerzas y cubrir los caminos principales de invasión realista a Tucumán con partidas de gauchos, designando a Apolinario Saravia en Guachipas y a Güemes en la línea del Río Pasaje.

Entre otros autores, Mitre manifiesta que Salta era la puerta y la barrera de las invasiones realistas, no sólo la ciudad, sino los valles longitudinales que se extienden al sur, el de Lerma y el del Río Pasaje, pues allí estaba la logística de las invasiones para continuar hacia el sur (Forraje, ganado y caballada). El 29 de marzo de 1814, Guemes derrota al Coronel Saturnino Castro, en el combate del Tuscal de Velarde, muy próximo a la ciudad de Salta. Este Coronel, de origen salteño, al servicio del ejército realista, era considerado la primera espada de la caballería realista por su acción decisiva en la Batalla de Ayohuma. San Martín elevó un oficio al Director Supremo, relatando el combate, ponderando a Güemes y proponiendo su ascenso a Teniente Coronel, propuesta que es aceptada con la firma de Posadas el 9 de mayo de 1814.

Tanto Belgrano como Güemes estaban al   tanto del  Plan Continental y Güemes era la pieza necesaria para una parte de su plan. Conocía a los hombres y a pesar de haber oficiales más antiguos y experimentados, eligió al salteño como la figura necesaria para resguardar la frontera norte, con guerra de guerrillas, cuyo éxito había conocido en España mientras él se concentraba en su plan de cruzar los Andes y luego de liberar Chile, atacar el núcleo limeño del poder realista, por vía marítima.

En definitiva, este recapitulación de distintas fuentes, nos permite ver con ojos de hoy lo complicado de las relaciones humanas en tiempos de graves crisis, y mostrar que los caminos de superación se encuentran siempre en aquellos liderazgos capaces de difundir  con convencimiento los rumbos troncales de los objetivos a lograr, consiguiendo de cada uno de sus seguidores lo mejor de sí, superando las flaquezas, mezquindades, y debilidades, propias de la condición humana de quienes los acompañan.

Fuentes de esta nota: Relación entre San Martín y Güemes – Conferencia magistral de incorporación como miembro de número de la Academia Sanmartiniana del General de Brigada (R) Rafael José Barni, y Lic.Luis Anachuri Macias – Informatesalta.com