Angel Alonso

INTRODUCCION.

 

En el último lustro, la EAACI (European Academy of Allergy & Clinical Immunology),

analizó la nomenclatura del fenómeno alérgico distinguiendo la alergia-atópica

(IgE-dependiente o hipersensibilidad del tipo I de Gell & Coombs) y la alergia-no atópica

no vinculada con una inmunoglobulina en particular ni tampoco con un mecanismo

biomolecular o celular puntualmente descripto y relacionado con una serie de hallazgos

inflamatorios  que producen el cuadro clínico del paciente. Por ello, pareció de interés

analizar todos los factores que están involucrados en el paciente atópico y en el no-

atópico más allá de los clásicamente aceptados. (1-2-3-4-5-6).

Numerosa información documentó  las conexiones neuroinmunes. Esta intercomunicación

bidireccional (“daily cross-talk”) se desarrolla por las hormonas , las señales paracrinas  y

el contacto directo entre las fibras nerviosas y las células inmunes.  (7-8-9-10-11).

Las pruebas de esta neurotransmisión provienen de los estudios de la inervación

post-ganglionar noradrenérgica (NA) de los órganos linfáticos secundarios.

Se demostró  : 1): la presencia de fibras nerviosas de NA en órganos linfáticos primarios y

secundarios; 2): la liberación de norepinefrina (NE) para la interacción con los

adrenoceptores en las células blanco; 3): adrenoceptores en LB, LT, macrófagos y

granulocitos, y, 4): el papel de la NE  modulando las respuestas inmunes. (12-13).

Los neuropéptidos  inducen cambios en las funciones inmunes y la inervación

peptidérgica de los órganos linfáticos fue demostrada. Receptores para el VIP (péptido

intestinal vasoactivo) se detectaron en los monocitos y LT humanos y en los LB y LT

murinos. En todos  una protein-kinasa dependiente del AMPc  resultó activada.   

El VIP ( 28 aminoácidos) es un miembro de la familia del liberador hormonal de la

secretina-glucagón-corticotrofina con localización en el sistema nervioso central, periférico

y entérico. Las terminaciones  que lo liberan están presentes  en  tejidos de los mamíferos  y

en  contacto con las células neuronales, epiteliales, endocrinas, vasculares, musculares e

inmunes,  que sugiere un papel trascendente  en la fisiopatología de los sistemas

neuroendocrinos e inmune. El gene humano para el prepro-VIP que se codifica como

precursor para el VIP y para el PHM o el péptido de 27-amino-histidina-metionina consiste

en 9000 pares de bases distribuidas en 7 exones del cromosoma 6p21→6qter  y  es

sometido a regulación transcripcional por el AMPc. Inhibe la proliferación mitogénica de

los LT, la actividad de las NKC (células asesinas naturales), modifica la síntesis de

anticuerpos e influye sobre la migración de los LT al GALT o tejido linfoideo

asociado al intestino y a los ganglios linfáticos mesentéricos. Juega un papel  en la

vasodilatación que acompaña a los procesos inflamatorios, especialmente los del tipo I de Gell & Coombs.  (14-15-16-17-18-19).

Los receptores para la substancia P (SP) se detectan en los linfocitos murinos y humanos, en los mastocitos  de la rata y en los macrófagos de los cobayos. La SP activa al  fosfatidil-inositol, a la proteín-kinasa-C y a la movilización del calcio. Los receptores de los LT para la SP son diferentes de aquellos de los mastocitos por su  porción carboxilo-

terminal mientras que la porción aminoácido-terminal es la necesaria para activar a los

receptores mastocitarios. La SP estimula la mitogénesis de los   LT y  la liberación de los

mediadores químicos de los mastocitos y basófilos aumentando la vasodilatación local que

se previene por la neurotensina (NT) y la somatostatina (SOM). Los receptores de ésta  se detectan en los monocitos, LT, LB y basófilos humanos. La SOM   inhibe la proliferación mitogénica de los LT humanos y de los esplenocitos de la

rata,  la quimiotaxis de los granulocitos y monocitos, la fagocitosis de los neutrófilos y la

liberación de histamina  y de los leucotrienos desde los mastocitos y los basófilos.

Los receptores para los neuropéptidos-opioides  (NPO) se dividen en 2 clases, según se

unan a la morfina y a la naloxona (μ y δ)  y aquellos que no lo hacen -llamados atípicos-  

(α, β y γ). Los primeros se hallan en los granulocitos, monocitos y plaquetas humanos

mientras que los atípicos se detectan en los linfocitos humanos y en las células del timoma.

Los NPO alteran la producción de anticuerpos, la mitogénesis de LT  , la expresión de los receptores CD21 y CD25, la  producción de IFN-γ, la citotoxicidad  de los LTCD8+ y las funciones fagocíticas. (20-21-22-23-24-25-26-27-28-29-30).

HISTOFISIOLOGIA DE LA INERVACION DE LOS ORGANOS LINFOIDEOS.

La inmuno-histoquímica  reveló la presencia de NPO en los órganos linfáticos primarios

y secundarios . La  SP, el VIP, el neuropéptido Y (NPY), la SOM, las encefalinas

(ENK), las endorfinas (END), la colecistoquinina (CCK), la vasopresina, el péptido

relacionado con el gene de la calcitonina (CGRP) y el polipéptido pancreático se

destacan entre los hallazgos. Al igual que la inervación simpática , fibras peptidérgicas

están presentes a lo largo de la vascularización de los  parénquimas. El factor de

crecimiento neural (NGF)  está  en el sistema nervioso central y periférico y actúa en el desarrollo y el mantenimiento de las neuronas sensoriales y simpáticas y de las neuronas colinérgicas de los núcleos basales. Las respuestas neuronales al NGF se inician a través de  su receptor específico de membrana (NGFR). Es una citoquina inmuno-estimulatoria que incrementa a otros factores autocrinos y paracrinos. Sus valores están  elevados en la inflamación aguda y crónica y de respuesta inmune activa.  Un papel  para el NGF en las interacciones psicoinmunes se ha detectado en los eventos estresantes donde sus valores se incrementan  en la sangre y en los tejidos con desgranulación mastocitaria masiva. (31-32-33-34-35-36-37-38-39-40).

Timo y médula ósea:  el primero es el  más estudiado dado que la médula ósea presenta

dificultades  para  identificar con precisión el o los péptidos activos in situ por métodos

inmuno-citoquímicos aunque aquellos estén vinculados estrechamente con  los vasos

sanguíneos. En el timo humano, fibras nerviosas liberadoras de TH (tirosina hidroxilasa),

DBH ( dopamina β-hidroxilasa), NPY , SP, neuroquininas A y B, CGRP, VIP y NA  

fueron halladas siendo la última  la más abundante. El  NPY se localiza junto a las fibras de

NE que entran al timo por la cápsula o con las arteriolas  superficiales. Las  fibras  de SP ,

CGRP  y de  VIP se ubican  cerca de los mastocitos.  (41-42-43-44-45).

Bazo. El  NPY,  la met-ENK,  la CCK ,  la neurotensin (NT),  la SP y el VIP  se ubican a  

lo largo de la arteria central de la pulpa blanca y de sus  pequeñas arteriolas.  Fibras con la

TH y el  NPY  se distribuyen por la cápsula, sus trabéculas y  venas tanto de la pulpa

blanca como de la roja. (46-47-48-49-50).

Ganglios linfáticos. Fibras nerviosas de  NPY, VIP, SP, CGRP, dinorfina A  y CCK se

hallaron en varias especies de mamíferos. En los humanos, el NPY y el VIP  se relacionan

con los vasos mientras que la SP y el CGRP se hallan en el hilio, la cápsula, la unión

córticomedular  y las regiones interfoliculares en  contacto con los linfocitos. (51-52-53).

GALT.   La presencia de   SP, SOM, VIP  y CGRP  está documentada aunque  en el

BALT  es más dudosa, pero no descartada considerando el papel  de la SP en la infección

por el virus respiratorio sincicial. La  SP y el CGRP   están relacionados con los mastocitos

en la mucosa yeyunal.  (54-55-56-57-58-59-60).

MECANISMOS.              

Los transmisores colocalizados en una misma terminal nerviosa y la liberación de neurotransmisores en un microambiente donde citoquinas y hormonas están presentes  

permiten  un “diálogo” con respecto a los diversos receptores celulares.  Los  mecanismos serían : 1): unión físicoquimica de 2 neurotransmisores;  2): competición por el mismo sitio de unión  como se vio para la SP y la NT en la inflamación local; 3): la unión de un neurotransmisor a su receptor específico alterando las señales generadas por la unión de otro neurotransmisor; 4): verdaderos efectos neuromoduladores (CGRP y NPY pueden ejercer sus efectos sobre SP y  NE respectivamente), y, 5): la modulación presináptica de la liberación de un neurotransmisor por otro neurotransmisor. Se  asume que la influencia de los neuropéptidos sobre las células inflamatorias in vivo sería progresiva, simple o única en  un principio, y luego compleja o en combinación. El  NPY está involucrado en el estrés  como un “ansiolítico” neuromodulador  y   como un nervio simpático y un vasoconstrictor derivado de las plaquetas. Se comporta como mitógeno vascular por la vía de los receptores Y1/Y5 y es angiogénico por la via Y2/Y5 con   hipertrofia de la media y neoformación de la íntima. El NPY exógeno (dipeptidil peptidasa IV = DPPIV que es un agonista selectivo de los Y2/Y5) y el estrés crónico incrementan estos efectos y ocluyen vasos con lesiones simil-ateroescleróticas con trombos y macrófagos cargados de lípidos.  (61-62-63-64-65-66).

Los   antagonistas de Y1 bloquean el estrés inducido por la vasoconstricción y las

oclusiones post- angioplastía y serían terapéuticos en el angor pectoris  y en las

reestenosis ateroescleróticas. Además, la isquemia tisular activa a las neuronas y a la

angiogénesis y arteriogénesis. Los agonistas del  NPY-Y2-DPPIV  son útiles para la

revascularización isquémica y la cicatrización de las heridas mientras que los antagonistas  

son benéficos en las retinopatías, tumores y obesidad. El estrés está subvalorado en  estas

condiciones clínicas como un factor de riesgo y los fármacos que se basen en las acciones

del NPY  pueden ofrecer  adelantos.   (67-68).

PAPEL DEL VIP EN LA INMUNIDAD Y EN LA HIPERSENSIBILIDAD.

El VIP  afecta a los  LB y  LT  en su  distribución regional, el tránsito linfocitario, su acantonamiento y  su reciclamiento. Facilita la transmisión de señales desde los mastocitos,  basófilos y  eosinófilos hacia los linfocitos. En la hipersensibilidad del tipo I  y en la inflamación aguda, el VIP  actúa como  broncodilatador y vasodilatador incrementando la permeabilidad vascular  y estimulando a las células epiteliales y a las células glandulares en su producción y secreción de mucus. Carece de las actividades de la SP y de la SOM sobre los mastocitos, basófilos y otros granulocitos.    El VIP aumenta la síntesis de la IgA en el bazo y en los linfáticos mesentéricos y de la IgM en las placas de Peyer, pero asimismo, inhibe la producción de la IgA en dichas  placas no exhibiendo ningún efecto sobre la síntesis de la IgM y de la IgG  en el resto de los órganos linfáticos.  Además inhibe la proliferación de los LTCD4+ , suprime la síntesis de  IL-2 y de  IFN-γ  al igual que la actividad de las NKC.   (69-70).

NEUROPEPTIDOS  OPIOIDES. (NPO).

Actúan sobre las células inmunes a través de receptores específicos o no. Ejercen efectos

sobre los  LT, LB, NKC, granulocitos (PMN), monocitos, macrófagos (M) y mastocitos.   

Los LT son  estimulados por la  (Met) ENK, la (Leu) ENK, la β-END y la dinorfina,

induciendo  la formación de rosetas espontáneas,  la citólisis antígeno-especifica ,   

proliferación con la PHA,  la actividad supresora y  la síntesis de las citoquinas. Los LB y

las  NKC son estimuladas por la  (Met) ENK, la (Leu) ENK, las α,β  y  γ  ENDs  

incrementando la citotoxicidad natural de las últimas, la producción de IFN  y la respuesta

antígeno-anticuerpo. Los  PMN  son estimulados por las   (Met) ENK, (Leu) ENK , β

END y por la dinorfina aumentando la adhesión a las superficies, la quimiotaxis, la

liberación de superóxido , el “estallido” respiratorio , el metabolismo de la lipoxigenasa y la

modulación de la forma celular. Finalmente ,  los   monocitos  son  estimulados por las  (Met) y (Leu) ENKs y la β-END  modificando la fagocitosis , los filamentos del citoesqueleto, la quimiotaxis  y  la expresión de las moléculas del CMH de clase II en la membrana celular. También las células inmunes son capaces de sintetizar algunos NPO.

Experimentalmente, la 2-alkoxil-2-aril-4-alkil-morfolina, un NPO  revertido por la  

naloxona, inhibe fuertemente la respuesta de anticuerpos al toxoide tetánico, la respuesta de

los LT y LB a  mitógenos específicos y la producción de IL-2. Materiales inmunoreactivos   

caracterizados como β y  γ  ENDs y sus  receptores fueron hallados en los linfocitos humanos de sangre periférica (“the moving brain”).  Estos materiales  aumentan con la estimulación por virus, endotoxinas y por el factor liberador de corticotrofina (CRF).

Los  LB  liberan β-END al ser activados por la  IL-1 monocitaria. PreproENK  mRNA que

aparece en los macrófagos y en los mastocitos también fue descripto en varias células

tumorales de orígenes ectodérmico, mesodérmico y endodérmico.

Las neuronas peptidérgicas  ejercen un efecto  en la expresión de las reacciones de

hipersensibilidad retardada. Posiblemente, la liberación de NPO  podría regular  las

respuestas LT dependientes agudas y tardías ante haptenos y antígenos celulares.

El  VIP  es un  candidato con  efectos inhibitorios para ambos tipos de reacciones.   (71-72-73-74-75). Regulaciones a manera de “ feedback” que involucren a los NPO como mensajeros dentro  del sistema inmune en circuitos autocrinos y paracrinos  y entre este sistema y el neuroendocrino (circuitos hormonales) parecen   posibles. Como ejemplo, baste el feed-back regulatorio que involucra a citoquinas e induce la liberación de β-END desde la hipófisis con acción sobre inmunocitos y por su C o N-terminal sobre la vitronectina.

EL ESTRÉS AGUDO Y CRONICO EN EL ALERGICO.         

La OMS tomando como suyas las palabras de Hans Selye definió al estrés como toda aquella respuesta inespecífica del organismo ante cualquier presión del exterior, estableciendo una clara diferencia con la respuesta inmune adaptativa que es fundamentalmente específica. Si un individuo es sometido en forma breve o prolongada a  agentes físicos, químicos, biológicos o sociales, intenta adaptarse a dichas demandas en forma paulatina y progresiva.  Ante la persistencia de la noxa (o noxas concurrentes) la capacidad de respuesta disminuye debido a la fatiga que se produce en los sistemas vinculados con la adaptación (neuroendocrino, inmunológico y circulatorio) especialmente del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HHS) cuya importancia  es notable en ambas formas de estrés pues  se lo relaciona con   enfermedades con una base genética poco conocida aún (gastritis y úlcera gastroduodenal, hipertensión arterial e infarto del miocardio, neurosis post-traumática, ansiedad, insomnio, depresión , entre otras). El factor liberador de corticotrofina (CRF) es un neurotransmisor que participa en la activación de los sistemas simpático y serotoninérgico. Su actividad se ejerce por receptores específicos (CRF1 y CRF2) que son antagónicos  y que se hallan distribuidos  en el sistema límbico, en el hipotálamo y en las células inmunes.

Mc Ewen y Wingfield en 2003 y 2005, introdujeron el concepto de   alostasis  como una medida del esfuerzo fisiológico acumulativo impuesto al organismo al intentar responder  a las exigencias diarias de la adaptación. “Es el precio que  paga el organismo para adaptarse”. La alostasis está  vinculada con los niveles de cortisol, adrenalina, prolactina , neuropéptidos y citoquinas séricos que se miden por RIA.    El estrés crónico  activa  los núcleos dorsales del rafe y el CRF   modifica  el sistema serotoninérgico incrementando la funcionalidad del receptor 5HT2A  y disminuyendo la actividad del receptor  5HT1A apareciendo la ansiedad y la depresión. Se agrega la hipersecreción de glucocorticoides que desensibiliza a los receptores centrales  ante la inhibición del  eje HHS y las citoquinas proinflamatorias que  acompañan al estrés crónico también estimulan al eje HHS intensificando la respuesta estresante. Bonet en 2003, analizó las respuestas a estresores dentro del concepto de alostasis de Mc Ewen (1998). Así, señaló que el ser humano debe invertir energía y recursos para alcanzar la homeostasis, mantener la estabilidad y adaptarse a las tensiones. Describió 4 tipos de carga alostática : 1) : cuando el estrés produce una respuesta física inmediata, cesando prontamente y recuperando la normalidad sin consecuencias; 2): cuando la respuesta normal se mantiene en el tiempo por la exposición prolongada del estresor, cesa abruptamente y recupera los niveles basales sin otras consecuencias; 3): cuando la respuesta se prolonga demasiado y el organismo debe buscar otros niveles de homeostasis y mantenerse allí sin poder volver a los niveles basales, y, 4): como cronificación del anterior,  la aparición de alguna alteración morfológica y funcional orgánica atribuida, razonablemente, al estrés crónico.

Además del  papel  que juega el CRF , todos los cambios en los sistemas serotoninérgico y

adrenérgico sumados a la activación de los macrófagos de sangre periférica y del sistema

nervioso central liberando citoquinas en el cerebro y en la sangre predisponen a la ansiedad

y a la depresión. Cambios neurodegenerativos del cerebro en la edad provecta en

depresivos crónicos  resultan en la activación de la enzima indolaminodioxigenasa (IDO)

que convierte al triptófano a través del metabolismo de las quininas en el neurotóxico ácido

quinolínico.   Los glucocorticoides  y las  catecolaminas  inhiben a la  IL-12, al TNF-α y al IFN-γ, pero estimulan la síntesis de IL-10, IL-4 y de TGF –β.  Así, el estrés induce una activación Th2 que  protege al  organismo de una sobreactuación de las citoquinas proinflamatorias derivadas  de los  LTCD4+ Th1.    (76-77-78-79-80).

Las hormonas del estrés pueden  facilitar la inflamación a través de la actividad de las IL-1, IL-6, IL-8, IL-18 y TNF-α , la producción de CRF y la síntesis de la SP.    Una evaluación del estrés agudo fue llevada a cabo en 100 estudiantes de medicina (19-23 años; 58 varones y 42 mujeres), sanos, atópicos (70) y no atópicos (30), valorando sus inmunoglobulinas, complemento, LTCD4+ y LTCD8+, neutrófilos y monocitos séricos, además de pruebas  intradérmicas de lectura inmediata con 3 aeroalergenos ubicuos del hábitat (ácaros Dermatophagoides, Blattaria y Alternaria) y controles negativo y positivo. Idénticos parámetros se repitieron en los mismos estudiantes durante las vacaciones. En los no-atópicos ninguna diferencia pudo advertirse  entre ambas situaciones, sus pruebas cutáneas siempre fueron negativas y los valores  séricos se hallaron dentro del 5% de significación estadística. En los atópicos pudo observarse  un descenso de la IgE sérica total hasta de un 15% del valor basal, con pruebas positivas  inmodificables. Se descartó la influencia ambiental (polinosis) y la ingesta de medicamentos  que pudieran inducir el cambio. Se supone que neuropéptidos en el estrés agudo de los atópicos podrían estimular a LB-IgE+→plasmocitos para una activa síntesis de la IgE.  Autores argentinos indujeron en ratones un estrés crónico y probaron la reducción  linfocitaria del Ca2+, la disminución de la proteinkinasa-C, la activación del NF-κB e incremento del inhibidor del AMPc en el metabolismo de la proteinkinasa A comparados  con ratones no estresados. (81-82-83-84-85). Ello justificaría la menor citotoxicidad de los LTCD8+ humanos en el estrés crónico.  La convivencia con familiares enfermos crónicos y con evidente dolor moral reveló caída en la citotoxicidad de los LTCD8+ y de las citoquinas Th1. Adolescentes con asma bronquial con elevados niveles de citoquinas Th2, valor  normal de IFN-γ   y bajo nivel de cortisol matinal se asociaban a importante estrés  con pobre autoestima.  Productos del sistema inmune ejercen poderosos efectos sobre el  HHS y la astroglia, que por su similitud con las células epiteliales tímicas, elaboran  péptidos, neurotransmisores, hormonas y citoquinas que son reguladores autocrinos/paracrinos. El timo, la quimioquina TARC, la citoquina tímica TSLP del estroma linfopoyético y la quimioquina CTACK son las responsables del tránsito de LTCD4-Th2 en la piel alérgica y son marcadores del estrés cutáneo. (86-87-88-89-90).

MASTOCITOS.

Son células conectivas receptoras/secretoras de monoaminas y fueron incluídas como

“paraneuronas” (Fujita, 1977 y  Kitamura 1979). Se asocian con las fibras nerviosas en los

tejidos normales y con las células de Schwann. En los urodeles (Triturus pyrrogaster)

poseen  dendritas, que  son abundantes en el sistema nervioso central humano cerca

de los capilares, las meninges y los ventrículos, donde se detectan ambos tipos de

mastocitos (Tc y MTc) con muchos gránulos unidos a los sacos membranosos del Golgi.

Se admite su origen mesenquimático a partir de la célula stem o hemocitoblasto o célula

reticular primitiva (CD34+) siendo su factor de crecimiento (SCF) o factor stem-cell

producido por fibroblastos y células endoteliales. El kit-ligando o factor steel es el receptor

para el SCF y es una tirosina-kinasa c-kit (CD117) que lo expresa durante toda su vida a

diferencia del basófilo que lo pierde al diferenciarse. La circulación y acumulación de

mastocitos depende de su interacción con el endotelio por moléculas de adhesión (integrina

α4β7, la adresina MadCAM-1, la VCAM-1 y receptores de la familia del supergene de las

inmunoglobulinas).  La serotonina es quimiotáctica para los mastocitos lo que refuerza el

empleo de fármacos antiserotonínicos (ciproheptadina). Nobleza obliga recordar los

trabajos pioneros de la década de 1970 de Pedro A. Colombi  (1909-1975) y Angel Alonso,

con difenilhidramina, ciproheptadina, el maleato de methylpiperidylidene-thioxantene

(HS592) y el  “antamínico” clemastine (BP400) como inhibidores de histamina, serotonina,

bradiquinina y SRS-A o leucotrienes. Está demostrada la acción de la IL-3, el RANTES, la

MCP-1, las C-X-C, el PF-4, la laminina, la vitronectina y la fibronectina sobre los

mastocitos. Participan en la inmunidad innata pues pueden fagocitar bacterias (Salmonella

typhi) estimulados por el LPS a través de receptores Toll, activan el complemento por la vía

alterna, e incorporan virus y parásitos que quedan a merced de sus proteasas, prostanoides,

citoquinas y catelicidinas líticas para Gram-positivos y negativos. También deterioran

toxinas de los venenos de Hymenópteros y de ofidios. Activan la síntesis de colágeno y

contribuyen a la tolerancia de los aloinjertos. En la inmunidad adquirida, están asociados

con los LTCD4-Th2, sus citoquinas y la IgE. Son muy sensibles al NGF  que es importante

en el estrés humano. El nivel sérico del NGF está aumentado en la queratoconjuntivitis  

vernal, en el asma bronquial y en la urticaria aguda. Se correlaciona con el infiltrado celular

de mastocitos, eosinófilos y linfocitos, y, también con alteraciones psicológicas como la

ansiedad, la agresividad, el alcoholismo y la abstinencia a drogas. El NGF desgranula

violentamente al mastocito, aumenta su supervivencia y estimula su proliferación y síntesis

en un feed-back positivo para ejercer efectos más distantes sobre los LB de memoria y otras

células hematopoyéticas. Los valores del NGF descienden en el estrés crónico pues se

sintetizan auto-anticuerpos que lo anulan por un mecanismo desconocido. Similares efectos se constataron con la SP, lo que refuerza el efecto de los neuropéptidos sobre los

mastocitos sin mediar un anticuerpo específico lo cual explicaría las desgranulaciones explosivas ante agentes “inespecíficos” (cuadros anafilactoideos por medios de contraste yodado, ciertos fármacos, aditivos alimentarios, algunos cosméticos y elementos industriales). Se podría señalar que el estrés agudo jugaría un papel destacado en la inmunidad innata mientras que el crónico no, y, por el contrario, en la inmunidad adquirida sería preponderante el estrés crónico y no el agudo. Quizás el tiempo necesario para producir cambios bioquímicos sea la clave para el diferente impacto del estrés sobre el sistema inmune. Así, el estrés agudo empeora el estado atópico, en especial, el respiratorio,

mientras que el estrés crónico lo haría sobre el respiratorio y el dermatológico, por la

actividad sostenida de numerosos NPO sobre los mastocitos y otras células.

De ahí la preferencia de fármacos con acción central que minimizan a los NPO mientras

que los que no la tienen inhiben sólo a IL-4, IL-6, IL-8 , IL-13  y P-selectina y no a los

NPO.  (91-92-93).

Los colosos del alma, la ansiedad y la angustia, juegan un papel destacado en las

enfermedades y en la situación anímica del paciente enfermo, que, incrementan la

sintomatología y distorsionan aspectos semiológicos de la valoración clínica.  

Ya Freud, Binder y Cannon, entre otros, señalaron la importancia del simpático y

parasimpático en la angustia y su repercusión en las enfermedades. En cada paciente hay un

drama físico y psíquico por eso la palabra del médico es un fármaco más no valorizado en

esta época. La moderna neurolingüistica ilustra al respecto (Chomsky,2005). El ingenioso español Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) dijo “Las palabras son como las

monedas, que una vale por muchas y muchas no valen por una”.

Los médicos de cuidados intensivos sufren el “burn-out” (estrés crónico) provocado por la

constante exposición al sufrimiento y a la muerte en un ambiente de crisis permanente. Este

síndrome se caracteriza por una depresión creciente, aislamiento progresivo, hostilidad,

despersonalización e ideas de abandono con alteraciones de los NPO y de las funciones

linfocitarias.  (94-95-96).

Los hallazgos más concretos son : 1): la interconexión entre el sistema inmune y el

nervioso es indudable en un diario diálogo (“cross-talk”) que define mecanismos de

supervivencia y de adaptación a las conflictivas situaciones que nos plantea el mundo

exterior ; 2): el estrés agudo perturba la respuesta inmune innata y no la adquirida que

requiere tiempo para que se induzcan cambios bioquímicos, pero el atópico lo sufre

inmediatamente dado que el mastocito es el blanco de presiones de anticuerpos, citoquinas

y péptidos; 3): el estrés crónico genera cambios inmunológicos con caída de la

citotoxicidad de los LTCD8+ y de las NKC  y de las inmunoglobulinas según algunos (no compartimos este último hecho) mientras que el atópico lo sufre intensamente por la sostenida acción de anticuerpos, citoquinas, quimioquinas y neuropéptidos como se demostró en el eccema atópico; 4): la relación entre estos sistemas y el comienzo de

muchas enfermedades está vinculado con : a): predisposición genética, que se

revelará al conocerse detalladamente las conclusiones del Genoma Humano (proyecto

ENCODE) y se valore adecuadamente ese concepto de ADN “basura” que, en realidad,

serían “interruptores” genéticos con control sobre células, tejidos y órganos poseedores de

importantes funciones biológicas ; b): factores del hábitat o ambientales : polutantes,

ingesta alimentaria inadecuada, alcoholismo, consumo de cigarrillos de cualquier origen,

disturbios en el sueño, con pocas horas, por distracciones banales y abuso televisivo,

perturbando la liberación de hormonas y neuropéptidos de importancia biológica, empleo

de psicofármacos y psicotrópicos ad- libitum, radiofrecuencia con el juguete irrelevante del

teléfono celular, ciudades ruidosas que alteran los ritmos biológicos y descargan péptidos

adrenérgicos,  no adrenérgicos y NPO,  y,  c): el comportamiento humano, con personas

que viven permanentemente en estado de ansiedad  sin motivo racional que lo justifique. La

sensación de vivir en estado de culpa con o sin depresión leve o moderada es casi una

constante que, generalmente, está motivada por hechos banales de la vida cotidiana. No hay

que banalizar ni dramatizar todo pues se genera una calidad de vida  muy penosa. El temor,

la inseguridad, la rabia, la falta de principios éticos y morales, la ausencia de normas

religiosas, el incumplimiento de las normas legales establecidas, el egoísmo, la carencia de

solidaridad, la promiscuidad sexual (el HIV sigue matando 8000 seres/día y la sífilis se

incrementó un 200%) conducen a un continuo disbalance en la liberación de péptidos

endógenos que afectan a diversos órganos y a las células inmunocompetentes.

La antropología alerta ante el “envenenamiento social” de la vida cotidiana y sus posibles

consecuencias psicofísicas.

Correspondería  recordar al Premio Nobel de 1904, el fisiólogo Ivan Petrovich Pavlov

(1849-1936), cuando en la Sorbona decía en 1925 “El fenómeno central en la actividad de

los hemisferios, alrededor del cual gira todo nuestro material experimental, es el que he

denominado reflejo condicionado. La idea del reflejo, en fisiología, un regalo de la

genialidad de Descartes, es por cierto una idea puramente científico-natural. El

incondicionado es más profundo y hace a la constitución o instintos del individuo (p. ejem.

el alimenticio)”.

Así, ahora teorizando modernamente, un evento estresante podría desencadenar a un

determinado grupo de péptidos, el que podría repetirse idénticamente cada vez que un

estímulo semejante –real o imaginario- tuviera lugar. Este recordatorio Pavloviano

permitiría explicar los efectos crónicos de algunas situaciones y el desencadenamiento de

ciertas enfermedades. De ahí la utilidad de las terapias que hacen reflexionar al paciente

acerca de su rumiación emocional pues tratan de desarmar un “reflejo condicionado”

(Schwartz, 2005, con auto-entrenamiento psicológico o conductal o “emotional training or

self-made neuroplasticity”). Los modernos hallazgos de Giacomo Rizzolatti, Leonardo

Fogassi y Vittorio Gallese en la Universidad de Parma (Italia) con monos macacos

introducen interesantes aspectos del funcionalismo neuronal que podrían avalar nuestras

especulaciones sobre lo descripto más arriba. Estos autores bautizaron a estas neuronas

como especulares o en espejo al valorar que el mono realizaba una acción determinada al

observar como la hacía otro de su especie (fenómeno imitativo). Las hallaron en la

circunvolución frontal inferior y en el lóbulo parietal en primates, luego en aves y por fin

en el hombre. Algunos investigadores sostienen que el sistema espejo al imitar las acciones

observadas enriquecerían las habilidades de la mente y del lenguaje mientras que otros

alertan que sus disfunciones podrían ser la causa de desórdenes cognitivos como el autismo.

Las neuronas espejo intervienen en la comprensión del comportamiento de otros

individuos. Si se activa cuando el mono rompe un trozo de papel se activa también cuando

el mono ve a una persona rompiendo un papel u oye un papel rompiéndose SIN ver la

imagen. Esto lleva a conceptualizar que las neuronas espejo codifican conceptos abstractos

de acciones como “romper papel”, ya lo realice un mono o una persona.  Esto permitiría

explicar la liberación de neuropéptidos ante el “recuerdo” o repetición de una situación

originariamente muy traumática para un individuo, al igual que, el escuchar un relato muy

conmovedor y similar al original (reflejo Pavloviano).

Numerosos trabajos en la década de 1970, demostraron que lesiones o estimulaciones de

núcleos cerebrales inducían cambios en la respuesta inmune a varios patógenos. Polak en

1977 describió el “segundo cerebro” al detectar péptidos neurales en el antro pilórico e

intestino delgado. Durante la respuesta al estrés, la síntesis de proteínas se modifica

transitoriamente y se acumulan  los “gránulos del estrés”. Se estudian proteínas como la

Staufen-1 (que se autorregula con los gránulos), la deína-1, un adaptador de la deína y 2

subunidades de kinesina, que intervienen en la agregación y dispersión de los

gránulos a través del citoesqueleto celular. (97-98-99-100).

La inmunoterapia con aeroalérgenos induce en algunos pacientes una somnolencia tardía

que podría interpretarse como una reacción retardada a la inoculación del antígeno. Es muy

difícil de probar experimentalmente, y, muchos autores la señalan  anecdóticamente. Este

hecho podría demostrar la interrelación entre la activación de las células dendríticas, los

Rc-T CD4-Th2/Th1  por el antígeno, la liberación de citoquinas y su efecto sobre las

neuronas del sistema límbico.

Los LT-Th17 reducen su actividad citotóxica en presencia de la naloxona lo cual es un

ejemplo más de la relación entre péptidos neuronales y células inmunes. Para algunos

autores, la oración (independientemente del credo religioso) induciría un estado de

“meditación” modificador del patrón de NPO y de citoquinas circulantes. Estas

experiencias necesitan de mayor  análisis por lo difícil de valorar instrumentalmente. (101-

102-103-104-105).

Ante los avances de las neurociencias  para preservar las funciones cerebrales y evitar el

deterioro neuronal, parecería prudente establecer un “calendario de vacunaciones” en la

edad provecta, que además de brindar protección ante patógenos potenciales, induciría a

través de la cadena  IL-12→ IL-1→ IL-6 → TNF-α  → LTCD4-Th1 → LTCD4-Th2 →

IL-2 → IL-3 → IL-4 → IL-5 → IL-10  → IL-17 → TGF-β, una liberación  de  NPO y la

constitución de nuevos circuitos interneuronales aptos para  el desarrollo de nuevas

actividades creativas y motivaciones vitales no valoradas suficientemente en la edad mayor.

Nuevas líneas de investigación que involucran al timo, aparentemente atrófico e

involucionado, pero cuyas células epiteliales responden a estímulos inmunológicos

experimentales rehabilitando  funciones supuestamente perimidas y su relación con los

astrocitos permiten imaginar un horizonte donde la psiconeuroalergia deje de ser una

especulación para convertirse en un proyecto de investigación de inusitada importancia

pues se desconoce con exactitud si los fenómenos bioquímicos descriptos en los seres

humanos que involucran a numerosos neuropéptidos e interaccionan con las células

inflamatorias, son los mismos cuali y cuantitativamente en los sujetos atópicos que en los

no-atópicos, al igual que sus receptores, sus vías de señalización y sus modificaciones (de

existir) con los tratamientos tanto farmacológicos como inmunoterápicos. Los anticuerpos

IgG-específicos inducidos contra los aeroalérgenos del hábitat  bloquean al antígeno en su

interacción con la IgE circulante por competición de avidez/afinidad y con los RFcε I y II

sin poseer otra actividad demostrada. El efecto sobre las poblaciones LTCD4-Th2/Th1/T-

reg  y sus citoquinas podría ser más universal que la disminución de los aspectos

inflamatorios y clínicos de los atópicos, y, por lo expuesto más arriba, podrían modificar

aspectos fisiopatológicos de una condición poligénica tan frecuente y tan agobiante física y

psicológicamente.     (106-107-108-109-110-111-112-113).

También la relación de las células dendríticas con los mastocitos y los neutrófilos

generadores de una nueva forma de muerte celular llamada netosis por la formación de los

NETs (“neutrophil extracellular traps”) posibilitarán comprender porque en ausencia de

una IgE específica el mastocito puede desgranularse e inducir clínicamente un cuadro

pseudoanafiláctico.

La dopamina es un transmisor del tipo catecolamina de vertebrados e invertebrados del área

tegmental media, de la sustancia negra pars compacta y del núcleo arqueado del

hipotálamo, que inhibe la secreción de prolactina e incide en la conducta, motivaciones,

sueño, humor y psicosis, con poca relación con el sistema inmune aunque en el ratón las

neuronas dopaminérgicas derivan de las stem-cells embrionarias al igual que el mastocito.

(114-115-116-117-118-119-120).

La prevención es la piedra fundamental de nuestro quehacer médico y para sobrevivir al

estrés diario sugerimos al lector, PAZ en la mente, FE en el corazón y TRABAJO en las

manos.-

El autor es presidente de la Sociedad Científica Argentina. Profesor Emérito de la UBA. Académico Titular de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires. Director de la revista ANALES, de la Sociedad Científica Argentina, la entidad de ciencias más antigua del país.

El autor es presidente de la Sociedad Científica Argentina. Profesor Emérito de la UBA. Académico Titular de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires. Director de la revista ANALES, de la Sociedad Científica Argentina, la entidad de ciencias más antigua del país. 

 

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