Homenaje al poeta Juan García Gayo              

Por Carmen Medrano

 

El jueves 7 de septiembre se efectuó un homenaje especialmente merecido porque juan García Gayo , poeta brillante, de los mejores en los últimos tiempos, fue indispensable para la conformación de los Cafés Literarios que coordiné entre 2002 y 2004, poco más o menos, en épocas de Bartolo Tiscornia.  Querido y admirado en el mundo de la poesía, gracias a Juanjo tuvimos la visita de muchos de los grandes del momento.

Ante una sala llena, (muchos personajes “de la cultura”) se recordaron anécdotas y se recitaron poemas del homenajeado. Héctor Miguel Ángeli, el gran amigo y camarada par en la poesía, leyó con el ritmo que pocos tienen el privilegio de saber desentrañar; Rafael Vásquez recitó un poema de su autoría dedicado a Juanjo; Ivonne Bordelois, poeta y lingüista reconocida, leyó una carta donde analizaba con agudeza la poesía de Juanjo y la respuesta de él, y finalmente la poeta y amiga Michou Pourtalé, además de hacer una evocación emocionada, leyó poemas del libro Cactus con flores amarillas.

Al finalizar la exposición de los invitados especiales hablaron escritores amigos.  Cristina Pizarro leyó unas palabras de introducción al libro de Juanjo La casa 10

Yo, que también fui amiga suya, lo recordé como amigo siempre presente, como buscador de lo que es esencial al hombre, indagador de la religión, gran cuestionador, gustador del arte, gozador de la amistad.  Amante y amado por su mujer, la siempre recordada Inosha, brasileña de pro. Hombre de Buenos Aires, participante en rueda de poetas en los bares porteños, también era hombre de familia.  En la presentación de su último libro El partido de bolos, pocos días antes de su inesperada muerte, el 3 diciembre de 2013, había elegido para que lo acompañaran en la mesa solamente a unos chicos, sus sobrinos nietos.

Algunos de los que no pudieron aproximarse mandaron mensajes que se enseñaron a los asistentes: Ana Guillot, el padre Carlos White ( “Juan era un católico que cuestionaba su fe, y, a su vez, se dejaba cuestionar por ella…), el padre  Ignacio Navarro (Yo estoy convencido que Juan fue uno de los mejores poetas de Buenos Aires.”.  José María Poirier, director de Criterio, en una semblanza estupenda escribió”…Ingenioso, histriónico, afectuoso y siempre sorprendente y sorprendido, Juan J. fue uno de los poetas substanciales de Buenos Aires, de esos que hacen posible la vida y los milagros de esta ciudad, y gracias a su poesía seguirá acompañándonos …”

 

Transcribo un par de fragmentos de uno de los poemas leídos que más gustaron al público

 

EL HIMNO NACIONAL

El himno nacional apagó las velas y salió por la puerta de servicio,

cruzó el parque Lezama, entró en el bar Británico

y pidió un cafecito con medialunas de manteca.

Los cirujas, tirados en el pasto como cueros al sol,

se preguntaron sin palabras:

Ey,¿ése no será el himno nacional?

El himno no sabía que su vestido había pasado de moda

y ahora lo llaman túnica, pero en cambio advirtió

que su túnica estaba manchada y desflecada.

…………………………………………………

Desorientado y huérfano, la marejada se lo entregó a la noche

y la noche, sin que él se diera cuenta,

lo tomó de los pliegues traseros de la túnica

y, cuando amanecía, lo devolvió al museo.

¡Qué emoción reconocer los muebles portugueses,

Las condecoraciones, las cartas, el silencio!

Y entonces el himno recuperó la voz.

Oíd…oíd,mortales, el grito sagrado.

 

   Me permito añadir las palabras que envió Ángel Pini al día siguiente del acto, porque me parece transmiten el excepcional ambiente que se respiró en la Biblioteca de nuestro Club:

   Lo que se dio ayer fue extraordinario. Resucitó un ser a quien no tuve el privilegio de conocer, pero que gracias a los excelentes expositores y con la coordinación adecuada encontrar alguno de sus libros Gracias por  el Café Literario de ayer. Si viviera Darío se logró que, al retirarme, caminara por la triste noche de aquel Buenos Aires desaparecido,  con la sensación de haberlo conocido y frecuentado. Trataré de diría con razón: “… las  trompas y timbales anunciaron su nombre.

                  

Buenos Aires, Septiembre de 2017