“Nuestros países han destruido la escuela. Es un desastre y es lo primero. Sé que es muy sencillo decirlo y nada simple de hacer. Tendríamos que volver a ser más exigentes, a formar ciudadanos y profesionales. Hemos destruido la escuela, la primera base del ascenso social y la promoción personal.” (Loris Zanatta.)

Hace apenas un par de semanas, Holanda anunció que, de ahora en más, los documentos de identidad emitidos por ese país dejarán de indicar el género. Seguirán incluyendo, eso sí, la foto de la persona. Acontecimientos que confirman el arribo – intenso – de la “nueva normalidad” la cual –  dicho sea de paso – implica mucho más que aquello que está directamente vinculado a los aspectos que hacen a la pandemia/cuarentena.

Advertimos que es importante atender a los siguientes datos, clara evidencia de que la “nueva normalidad” ya había comenzado a manifestarse algunos años atrás y que, como suele suceder, los mercados – habitualmente muy bien informados sobre lo que ocurre y aquello que está por venir – lo tuvieron en cuenta. Vamos a datos concretos.

En 1997 debutaba en el mercado bursátil neoyorquino una empresa que tenía la intención de vender libros por Internet; se llamó Amazon. Quien hubiera invertido U$S 1.000 (en la argentina alcanzaba con $ 1000 pesos, ya que teníamos la conversión un peso un dólar) en aquel momento hoy – en medio de la pandemia – tendría U$S 1.7 millones. Nada mal, ¿cierto?

Observación a subrayar: Hoy gana más quien distribuye y hace la logística del envió del producto que quien se ocupa de fabricarlo. Notable, ¿eh? ¡Vaya “nueva normalidad.”!

Veamos qué ocurrió con General Electric, que era la compañía más grande del mundo hasta el año 2000. Si se invertiría U$S 1.000 en 1997, el mismo día que debutó Amazon, hoy se tendría tan solo U$S 260.

Las cosas cambian, pierde quien que no se adapta o decide reinventarse. Y gana mucho quien es capaz de advertir “nuevas normalidades” y actuar en consecuencia.

La empresa que lleva el nombre de “Zoom” debutó en la bolsa hace justo un año, a U$S 60 por acción; ahora vale U$S 240. Sí, multiplicó por cuatro la inversión. Zoom hoy, en medio de la pandemia, vale más que todas las empresas argentinas juntas. Es más, vale lo mismo que Ford y General Motors juntas.

Solo tiene un año, pero eso no nos habla del presente, sino de la expectativa de cambio en el futuro. ¿Alguien duda que el trabajo desde casa llegó para quedarse o de que Zoom u otra aplicación reemplazará muchos viajes por temas profesionales, laborales, científicos, etc?

En la Argentina el panorama es el siguiente. Las tres empresas con mayor valuación son Mercado Libre – obvio, que vino a producir una real revolución en el mercado mundial de ventas – y, luego, Tenaris (Techint) y, en tercer término, Globant. Lo más probable es que, para el lector, el nombre de Globant sea desconocido. Pues, esta empresa, seduce a Wall Street. Está valuada en 6.500 millones de dólares y hace sólo seis años que cotiza en Nueva York. A la fecha cuenta con 40 oficinas comerciales distribuidas en 16 países, tiene 12.500 empleados y surgió de un grupo de entusiastas jóvenes argentinos que – en 2006 – se convirtió en el primer proveedor externo que tuvo Google.

Empero, lo usual es que no se mencione a Globant; auténtica empresa argentina (creación de 4 ingenieros oriundos de La Plata (PBA), a la cabeza de la industria local de software que ha llegado nada menos que al corazón de Silicon Valley y que – por su extraordinaria trayectoria – ya es motivo de estudios en el MIT, Harward y Stanford.

Comenzaron con un capital inicial de cinco mil dólares… pero con la programación mental correcta. Ellos mismos la expresan de esta manera: “El objetivo era armar la empresa lo más grande posible.” En este caso, del dicho al hecho hubo un breve trecho y mayores concreciones que las imaginadas al comienzo. Una vez más: “Lo que se programa en la mente, ocurre en el mundo exterior, de manera ineludible.”

Retrocede el uso de dinero efectivo y avanza el uso de tarjetas que permiten no tener contacto con otras personas tanto como las transferencias on line. Advertimos la intención – en Occidente – para descontinuar el uso de efectivo hasta anularlo completamente. Tanto es así que hace unas semanas las autoridades de la Comunidad Económica Europea tuvieron que aclarar que no se autoriza la eliminación del efectivo. Innecesario señalar lo que afectaría el sólo uso de dinero virtual en el ámbito criminal.

En la Argentina la pandemia/cuarentena marca también un avance en los medios de pago electrónicos. Una confiable encuesta realizada en estos días demostró que el 40% de los habitantes dijo haber probado nuevas métodos de pago.

Y dado que a esta parte del mundo nos estamos refiriendo, vale señalar que ya en el año 2013 – sí, hace de esto siete años – la empresa trasnacional Microsoft, en lo que hace a la Argentina y Uruguay, contaba con el ciento por ciento de su personal trabajando con la modalidad de “teletrabajo.” Es decir, no había oficinas para ninguno de ellos. Cada quien trabajaba desde su casa o el lugar que el mismo empleado eligiera. Muy poca gente tuvo en cuenta este dato; o ni siquiera lo conocía. Es la modalidad laboral que llegó para quedarse, acelerados los tiempos a causa de la pandemia/cuarentena. Lo que buscamos señalar, es que las empresas ya habían decidido – mucho antes – que así habría de suceder.

Por Antonio Las Heras y Sandra Noemí Britos

*Antonio Las Heras y Sandra Noemí Britos publican, semanalmente, INFORME RESERVADO DE LAS HERAS & BRITOS. Puede solicitarse a alasheras@hotmail.com