El pasado 24 de mayo, en el Foro de la Ciudad, bajo el título “Hidrógeno, el gran ausente”, expuso el Ing. Hernán Martens.

En una apretada síntesis, planteó la comprometida situación de nuestra casa común, la tierra; ocasionada por motivos antropogénicos, cuyo origen principal es el uso de combustibles de origen fósil (petróleo, gas y carbón).

 

Dijo Martens: Lo que la tierra y el sol, demoraron millones de años en producir, el hombre lo quemó en solo 200 años, pero la buena noticia es que cada 88 minutos el sol, nos provee, en términos de energía, lo que la civilización actual consume en un año. No se trata de escasez, sino de accesibilidad y agregó: hoy hablamos de energía distribuida, redes inteligentes, almacenamiento y en el futuro, que ya es hoy, las fuentes serán la radiación solar, el viento, la biomasa, el torio, la fusión nuclear y como vector energético, el hidrógeno.

Más adelante expresó: ante la finalización de un sistema energético basado en los hidrocarburos, hoy estamos ante una tormenta perfecta; un cambio de paradigma, tomando el centro de la escena las energías renovables. Ante esta situación, se tergiversa el sentido de las palabras, hoy llaman “gas no convencional” al gas natural producido por fracking. Cuando debería dejarse que los muertos descansen en paz y que “Vaca Muerta” sea, en el mejor de los casos, una reserva.

Destacó que el costos de las externalidades por el uso de los fósiles, alcanza al 11% de PBI, a nivel global; sin tener en cuenta los subsidios que las empresas reciben por los mismos. El peak oil, que es uno de los eventos clave de la historia de la humanidad; es el momento en el que la producción de petróleo llega a su máximo alcanzable y a partir de ahí comienza a declinar.

Ya se ha verificado en Noruega, donde la producción está en retracción.

Es norma común de la historia que a nuevos tiempos y situaciones, corresponden nuevos paradigmas. Esta correlación se ha dado siempre de forma clara en el importante sector energético. Gran parte de las transformaciones han ido pareja a la evolución en la utilización de la energía.

Las razones para dejar atrás los fósiles son:

  1. El calentamiento global
  2. La reducción de las reservas
  3. La necesidad de preservar los fósiles para su aplicación en la industria.
  4. El elevado costo de las externalidades.

En este punto, presentó el hidrógeno, el elemento más abundante en el universo. El primero en formarse, después del Big Bang, hace 13.700 millones de años. Un elemento que no se encuentra libre en la naturaleza. Está unido a otros formando el agua, los hidrocarburos, la biomasa, etc. y es necesario utilizar energía para separarlo. Por ejemplo, por electrólisis.

En el mundo existen varios casos  que han avanzado significativamente en el uso de este vector energético, como Alemania, Japón, Corea del sur, en España, Aragón y en EEUU, California.

Martens presentó automóviles, trenes, tranvías, bicicletas e incluso juguetes que se producen en serie y se pueden utilizar, en los países mencionados donde ya existe infraestructura suficiente. Ya se emplea en la industria aeronáutica y militar, lo que significa que la tecnología es confiable.

No produce contaminación, esto debido a que el subproducto generado es agua.

No es una fuente de energía primaria. Su papel refleja más estrechamente el de la electricidad como un “portador de energía” secundario, que primero debe producirse, utilizando energía de otra fuente y luego transportarse para uso futuro donde su energía química latente puede ser plenamente realizada.

Se puede almacenar como combustible y utilizar en sistemas de transporte y distribución de calor y generación de energía, a través del uso de pilas de combustible, motores de combustión interna o turbinas, siendo el único subproducto en el punto de uso, el agua.

La capacidad del hidrógeno para reemplazar los combustibles fósiles en el sector del transporte podría abordar uno de los principales problemas ambientales del mundo. Las emisiones de gases de escape de los automóviles se encuentran entre las mayores fuentes de contaminación atmosférica del mundo, especialmente en las zonas urbanas y también contribuyen significativamente a la emisión mundial de dióxido de carbono.

Mientras el hidrógeno se produce a partir de materia prima de fuente no fósil, es un combustible genuinamente «verde».

Martens nos presentó el potencial de producción de hidrógeno en Argentina a partir de biomasa, el viento y el sol; en base a un trabajo elaborado por el Dr.Ramiro Rodriguez de la Universidad Nacional de Córdoba. La capacidad resulta ser igual a la de EEUU (teniendo 3,5 veces la superficie). El trabajo fue publicado en International Journal of Hydrogen Energy 39 (2014).

El estudio está realizado en base a cada departamento, solo el 10% de los departamentos que producen más de 4,8 Mton / año, es energéticamente equivalente al total de combustibles líquidos importados en 2010.

También destacó, la combustión de 1L de petróleo produce 2,22 kg de CO2, el uso de esta cantidad de H2 evitaría 4,5 M Ton de CO2 y también, no consumir 10,4 M de barriles de petróleo crudo.

 

Por último, el expositor nos planteó un proyecto que cambiaría la geopolítica y la economía de nuestro país, el Tren Argentino. Propuesta que recoge las ideas del Ing. Alfredo Arteaga y el Dr. Alberto Roccattagliata, a lo que Martens agrega utilizar como combustible el hidrógeno, producido con los vientos patagónicos.

Este proyecto se asocia a un plan de desarrollo de la Patagonia, que  contempla una estrategia de colonización, poniendo  en producción las zonas aptas para cultivos bajo riego. Esto se estructura, aprovechando las aguas del río Santa Cruz (segundo en caudal entre los ríos argentinos).

En este contexto, ordenar el territorio es una gran empresa, costosa y difícil, pero tan necesaria que deberá convocar a todos.

La existencia futura de la Nación y el bienestar de su pueblo, está íntimamente asociados al desarrollo territorial y en consecuencia a su ocupación racional y a su organización funcional.

Para concluir, el ing Martens nos dejó como conclusiones,

El hidrógeno y las pilas de combustible se consideran como un importante vector de energía alternativa y tecnología clave para los futuros sistemas energéticos sostenibles en los sectores estacionarios de energía, transporte, industrial y residencial.

La creciente preocupación sobre las emisiones de carbono y el cambio climático, así como sobre la disponibilidad y seguridad del suministro de energía en el futuro; impulsará, los retos de crear una nueva economía “la economía del Hidrógeno”. Esto requerirá avances científicos y desarrollos tecnológicos significativos, junto con un compromiso social y político continuo.

Todavía hay un largo camino por recorrer antes de que se produzca una verdadera revolución con la energía del hidrógeno, ¡pero será un viaje emocionante!

Debemos proponernos hacer el cambio de actitud para cambiar el futuro.

La fortaleza es trabajar en equipo.