CRONICAS DEL “DESPLIEGUE DE LA  MALDAD INSOLENTE”

Por Roberto A. Punte

Los cuadernos de Centeno ilustran de un modo muy cabal el antiguo refrán de que «Dios escribe derecho sobre las líneas torcidas», líneas torcidas de nuestros desvaríos, y aún de los actos   y decisiones fraudulentas o criminales. Su crónica del saqueo configura un registro en apariencia superficial sobre traslados, movimientos, visitas, que   evoca la profética visión de Hanna Arendt sobre la infiltración de lo maligno en actos aparentemente triviales   , en las rutinas de aspecto indiferente.

Algo así  se destila de la prosa del chofer Centeno, que, de algún modo comienza circunscribiendo  su responsabilidad al limitado ámbito del puntual cumplimiento de los horarios y la llegada a destino de sus cargas. Pero ,sin embargo, entre líneas deja ver , por la fuerza de su registro, un implícito juicio de valor, lo que da a la letra su trascendencia , una profundidad testimonial que no surge de lo textual sino de su contexto y circunstancias  , así       configurando un hipertexto de demoledoras consecuencias.

En la tragedia de Macbeth las tres brujas le   avisan que un bosque avanzaría sobre él para derribarlo, presagio que sonaba   disparatado y otorgaba la falsa certeza de que tal imposible   nunca ocurriría. Sin embargo   , el ejército de sus enemigos, textualmente «emboscado» en ramaje que ocultaba sus lanzas, resultó vencedor, cumpliéndose de ese modo dicho augurio  .

Del mismo modo hubiera sonado disparatado asegurar que de las hojas de unos cuadernos escolares escritos por un humilde remisero surgirían las verificaciones que tantos ensayos, artículos, editoriales, investigaciones y programas periodísticos no habían podido hasta ahora precisar. Una vez más resulta providencial que una causa pequeña, casi insignificante ,tal vez como  el aleteo de una mariposa  , produzca un efecto tan poderoso como el que ha comenzado a desplegarse, para derrumbe siquiera parcial del Cambalache en que somos nacidos y criados .