Café Literario del Club del Progreso.

7 de junio celebrando el Día del Periodista

 

Por Carmen Medrano

 

La tarde del jueves 7 conmemoramos el Día del Periodista instituido entre nosotros porque el 7 de junio de 1810 Mariano Moreno fundó La Gazeta, nuestro primer diario independentista. Las invitadas para hablar fueron las periodistas Graciela Melgarejo y Andrea Méndez Brandam.

Graciela Melgarejo, periodista y profesora en Letras, escribió años para La Nación donde, entre otras actividades, tuvo a su cargo la sección de corrección lingüística.  Actualmente es Editora General del multimedio digital Noticias Positivas, de la revista digital Energía Positiva y del micro Mundo de Libros en la FM 101.3 de Rosario.

Andrea Méndez Brandam, fundadora y directora de Noticias Positivas de Energía Positiva, con micros de Noticias Positivas en F. M. 101.3 en Rosario, es referente en Periodismo de soluciones y especialista en sustentabilidad y responsabilidad de las organizaciones ((RSE) y nuevas economías.

Como hoy día el público lector no pretende conocer las noticias a través del periódico escrito (otros medios: radio, televisión, Internet, se las han hecho llegar) acaso lo lea para conocer causas y posibles consecuencias.

O sea que el rol del periodista se ha modificado.

Para aclarar esta realidad  Graciela Melgarejo expuso lo siguiente:

“En mi experiencia, han sido los cambios tecnológicos los que han cambiaron radicalmente la manera de hacer periodismo en todo el mundo. La impresión en frío u off set reemplazó a las linotipos primero, lo mismo que la computadora a las máquinas de escribir, luego.  La aparición de Internet,…, fue desplazando las publicaciones en papel de las preferencias del lector, sobre todo de los lectores más jóvenes. Pero, como dice Soledad Gallego-Díaz, la flamante directora del diario El País de España- estas tecnologías tan extraordinarias y que tanto facilitan un buen trabajo periodístico, “han hecho que el periodismo se mezcle con cosas que no lo son”, no distinguiéndose entre lo que es información rigurosa y lo que es puro charloteo o noticias falsas, viralizadas ad infinitum por las redes sociales. Hoy, la aparición de diarios digitales y webs con contenido periodístico contribuye al crecimiento de un periodismo no siempre confiable. … .Hay otro tipo de competencia cada día más alarmante, dos rivales nacidos en Internet y poderosísimos, como Google y Facebook, uno como servidor universal y otro como gigantesca red social.  Es decir, el periodismo enfrenta innumerables dificultades, sufridas por todos los medios serios del mundo: la aparición de las llamadas fake news o falsas noticias, que se sustentan a partir de otro nuevo concepto, el de la posverdad, y que pueden surgir de cualquier fuente de información y expandirse o viralizarse exponencialmente a partir de su aparición en las redes sociales. En segundo lugar, y emparentado con lo primero, hay una forma de hacer periodismo que no sigue las reglas de oro acuñadas y se vuelca a la superficialidad en el tratamiento de muchos temas, de un modo que antes solo era concebible en el periodismo sensacionalista. Las entidades periodísticas han decidido enfrentar esta situación volviendo a las fuentes: el periodismo de investigación reforzado por nuevas agrupaciones que comparten el fruto de sus investigaciones individuales para volcarlas luego al conjunto mayor; por ejemplo, la investigación sobre los Panama Papers, realizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, un caso muy claro de cómo ejercer la libertad de prensa desde los medios independientes. También existe desde hace muy poco tiempo, el llamado periodismo de solucionesl que busca informar rigurosamente sobre las respuestas a problemas sociales, identificando las causas que originaron ese problema; destacando una o varias respuestas positivas; mostrando cómo fueron efectivas, y cómo pueden ser tomadas como ejemplo para ser replicadas luego en otros ámbitos, destacando lo positivo que ocurre para visibilizar procesos de construcción de comunidad.”

“Pero en uno y en otro caso, lo que se busca es volver al periodismo de calidad, aquel que no pierde de vista el contexto, e informa con rigor y orienta a la comunidad.”

Después, fue el turno de Andrea Méndez Brandam:

“Yo puedo hablar desde la experiencia de dirigir hace más de doce años un medio digital, hecho por un equipo de periodistas independientes: NOTICIAS POSITIVAS, un diario digital que se inscribe dentro de lo que hoy se llama periodismo de soluciones. Muchos diarios en soporte papel han desaparecido o se han reconvertido en digitales. Ya en 2012, el periodista español Ignacio Ramonet Míguez daba este dato: “Solo en los Estados Unidos han desaparecido más de 200 diarios, o se han reconvertido al periodismo digital”. Pero no hay que culpar de los problemas del periodismo a la digitalidad, sino a los cambios, cada vez más rápidos, que están ocurriendo en todas las sociedades del mundo. Hoy, la mayoría de los lectores, oyentes o televidentes se informan primero por lo que reciben en sus celulares o en sus tablets o en sus computadoras, a través de las aplicaciones o lo que buscan en Google o lo que encuentran en Facebook, que cada día que pasa son más plataformas de noticias. Al mismo tiempo,los ciudadanos aportan espontáneamente información periodística no formal, y es la función de los periodistas profesionales verificar y confirmar los hechos así “informados”. Las redacciones digitales pueden ser multietarias, como lo eran las tradicionales, y como están conectadas vía Internet, una nota que se envía desde cualquier parte del mundo será editada en aquel lugar donde la publicación digital haya fijado su residencia.”

“Lo que sigue importando es lo que se mencionó aquí antes: que el periodismo profesional, cualquiera sea el soporte que adopte para llegar a su audiencia, esté hecho con el mismo rigor, la misma idoneidad y la misma ética informativa que lo hicieron creíble y confiable antes.”

Se intercambió ideas con el público: sobre corrección idiomática, sobre los distintos roles de quienes escriben en los diarios, sobre la posverdad…

Y se hubiera seguido hablando pero el tiempo había pasado y nos retiramos con la satisfacción de haber asistido a una reunión necesaria y enriquecedora.

 CARMEN MEDRANO

CAFÉ LITERARIO DEL CLUB DEL PROGRESO

Jueves, 5 de julio:  El Bloomsbury Group de Londres y el Memoir Club de Buenos Aires fueron el tema.  Jorge Beltrán y Ángel Pini (fundadores del Memoir), los protagonistas. Inició el acto  la voz de Virginia Woolf  hablando sobre “la palabra” para la BBC con final más que elocuente: “Words don´t live in a dictionnary, they live in the mind”.

El primer orador,Jorge Beltrán, recordó a Raquel Lynch, alma mater del Memoir Club, la larga amistad con ella y con el marido Rafael Olarra Giménez, dueño de la Editorial Espasa Calpe.

Después entró en materia:  El grupo londinense tan importante en las vidas de nuestros dos invitados a partir de las acuarelas que Pini pintó sobre Bloomsbury presentadas en Rubbers, entre nosotros, y otras, más pequeñas, exhibidas en el barrio londinense de Knightsbridge.

 Bloomsbury Group tuvo diez miembros originales: Clive Bell, crítico de arte; Vanessa Bell, pintora post-impresionista; E. M. Forster, escritor de ficción; Roger Fry, crítico de arte y pintor post-impresionista; Duncan Grant, pintor post-impresionista; John Maynard Keynes, economista; Desmond MacCarthy, crítico literario; Lytton Strachey,biógrafo; Leonard Woolf, escritor de no ficción, y Virginia Woolf, escritora de ficción y ensayista.  Después se sumaron otros.

Los jueves eran literarios y los viernes para las artes plásticas.  Tal fue el embrión del futuro Memoir Club londinense.

Para Beltrán y Pini significó una profundización en el conocimiento de Bloomsbury, Frances Partridge, la última sobreviviente, que les escribía con una letra perfecta a sus cien años de edad.

Durante su elocución, Beltrán trazó una semblanza de  Vanessa y Virginia Stephen, hijas de Lesley Stephen y Julia Duckwoerth.

El mundo victoriano se advertía en la residencia familiar en 22 Hyde Park Gate.  El convivir difícil con los hermanastros y el dolor provocado por muertes de familia originaron las crisis nerviosas de Virginia.

En 1904 murió Lesley Stephen y Vanessa se mudó a 46 Gordon Square en Bloomsbury, poco elegante entonces.  Allí organizó un cuarto para que Virginia pudiera escribir.

Vanessa se casó con Clide Bell y tuvieron dos hijos: Julian y Quentin.  Con Roger Fry, Vanessa creó  los Omegas Workshops dedicados a la decoración. Y Virginia aceptó al fin casarse con Leonard Woolf con quien formó un buen matrimonio. Juntos crearon la Hogarth Press, que publicaría los libros de ella, con ilustraciones de Vanessa. y la obra de otros escritores.  La de Freud es ejemplo elocuente.

La muerte del hijo de Vanessa, Julian, durante la Guerra Civil española, fue un golpe mortífero. Virginia abandonó todo por su hermana instalada nuevamente en Charlestown, la casa de campo que compartía con Clide Bell y con Duncan Grant, el amante pintor, padre de Angélica, que durante veinte años  no conoció su identidad ya que la habían apellidado Bell.

Los bombardeos en Londres en la Segunda Guerra ocasionaron la crisis nerviosa terminal de Virginia.

El 28 de marzo de 1941, Virginia (que había nacido el 25 de febrero de 1882) se internó en el río Ouse donde murió ahogada.

Después de estos aspectos de la vida de Vanessa y Virginia, Beltrán nos describió la mecánica del Memoir Club de Buenos Aires hasta finalizar con parte de su última memoria: “Y estamos nosotros, los miembros del Memoir Club, sobrevivientes también en el país de los afectos, de los secretos compartidos, de la búsqueda de la complicidad.  Nosotros, a los largo de un vasto camino, durante más de veintiún años, con sus idas y vueltas, con  los que partieron, se alejaron o nos abandonaron. Sobrevivientes también en un mundo que parece marchar cada vez más de adelante hacia atrás, buscadores de una infancia irrecuperable, de una juventud pasada, ansiosos por recobrar la placidez, la plenitud y la ternura de una época no tan lejana”.

 

Ángel Pini  habló en segundo lugar.  Agradeció haber sido invitado a nuestro Club, fundado “en momentos cruciales para la  República” cuyos fundadores “supieron elegir como numen tutelar a la concordia”.

Rindió su personal homenaje a Raquel Lynch de quien él y Beltrán recibieron el primer “Sí” para integrar el Memoir. ”Nos llevamos bien porque en lugar de amantes fuimos cómplices” (M. Yourcenard, cit).

Relató Pini sus recorridas por Inglaterra, cuando visitaron la Bloomsbury Workshop, el Museo Británico con la colección de mármoles del Partenon que Lord Elkin llevó a Inglaterra, Hampton Court, el regreso a Londres por el Támesis, la parada en Richmond donde Virginia y Leonard Woolf vivieron e iniciaron su propia imprenta,  Hoghart Press. Los Kew Gardens donde Virginia fue tan feliz que le dedicó un libro con el mismo nombre. Fue durante esas idas y venidas por tierra inglesa cuando encontraron en una librería Virginia Woolf and London con los paseos preferidos por la escritora.

Hablando del grupo en sí mismo destacó la independencia ideológica de sus integrantes ya que a fines de la Gran Guerra, John Maynard Keynes, Fellow of the King´s College, Cambridge, uno de los llamados Apóstoles de Cambridge, estuvo al lado del Primer Ministro David Lloyd George y publicó hacia 1920 Las Consecuencias Económicas de la Paz, según muchos estudiosos, lo mejor escrito sobre el tema.

La conjunción de aquellos diversos estudiantes formó la estructura humana e intelectual Bloomsbury.  Con damas que no se quedaban atrás: Vanessa Bell y Virginia Woolf.

Pini señalaría como una de las bases del conocimiento que él y Beltrán tuvieron sobre el tema la visita de Michael Holroyd, biógrafo de Lytton Strachey, a raíz de Carrington,(por Dora Carrington, que no fue miembro del círculo de Bloomsbury, aunque se la asocia con el mismo, por su «estilo de vida bohemio«, y su larga relación con el escritor homosexual Lytton Strachey, que sí lo era), film que retrata aquel inteligente micromundo con su legado histórico, social y literario.

Leyó unas deliciosas memorias sobre el recorrido que hicieron  por Inglaterra él y Beltrán buscando huellas del famoso grupo, especialmente las de Virginia.

Así recordó el hospedaje en “The Silver Mullet” ( La mojarra de plata) y lo amable que fue la gente del lugar para hacerles conocer Talland House, donde vivió la familia de Virginia y ella misma, así como el trayecto a través de un bosque cercano pata atisbar el faro de Al Faro una de las más afamadas novelas de la autora.

 

Al finalizar la guerra del 14 Virginia y Leonard se mudaron a una propiedad antigua a orillas del río Ouse, Monk´s House donde se supone, hubo una antiguo convento.

El martes 18 de marzo, de 1941 Virginia salió a caminar bajo la lluvia.  Es posible que su última carta a Leonard la haya escrito ese mismo día.  Como despedida afirmaba “…No creo que dos personas puedan haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.

La reunión, magnífica, terminó con una donación de la novela The Waves para el público asistente que aplaudió a los oradores durante largo rato.

Carmen Medrano, 5 de julio de 2018